sábado, 8 de mayo de 2010

Trance


Ella tenía ojos cafés, y a él le encantaba ese sobrio detalle.

Él sabía que la comisura de los labios, el corte fino del mentón y los mechones que escondían sus oídos estaban todos creados para enmarcarle los ojos; tanto, que penetraban al hablar, destellaban al reír y dolían al dormir.

Si él tuvo algún momento de desvelo durante el tiempo que la conoció, se debió al invierno que lo gobernó cada noche que se despedía de ella. Si tuvo vida, fue por el elixir que los ojos destilaban.

Pero después, los ojos fulminaron, amenazaron con horrores que parecían imposibles, devastaron la paz que nunca fue de él, y se perdieron, mucho antes que ella.

Se reinventaron, pero para él sólo quedó el marco, vacío e imposible de contemplar.
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1 comentario:

  1. hola, te tengo que pedir disculpas porque revisando algunas de mis fotos he visto un comentario tuyo de hace mucho tiempo que se quedo en el anonimato pidiendo permiso para poder usar algunas de mis fotos, (he visto que pusiste la de la partitura y la pluma) y no te respondi, se que es tarde pero si, puedes usarlas en tu blog agradeciendote que me lo hagas saber para visitarte....
    gracias y perdona el retraso...

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